El diésel representa más del 25% de los gastos de operación de una empresa de autotransporte de carga. Es la línea que todo director de logística revisa primero cuando el margen se aprieta, y es también donde menos margen de maniobra queda.

Vale la pena entender por qué.

El litro ya está negociado, y subsidiado

Hacienda elevó el estímulo fiscal al diésel a 63.22%, lo que equivale a 4.65 pesos por litro para el autotransporte. Es decir: una parte importante del precio que verías en la bomba ya está siendo absorbida.

Al mismo tiempo, las tarifas del autotransporte de carga general subieron 4.01% anual a mayo de 2026. El sector está trasladando costo, con rezago pero lo está trasladando.

La conclusión incómoda es que el combustible es el rubro más grande y a la vez el menos negociable. Puedes optimizar consumo con unidades más nuevas y mejores rutas, pero no vas a ganar la conversación de rentabilidad ahí. Ya la ganaron el mercado y la política fiscal antes que tú.

Dónde sí se está yendo el dinero

Hay dos fugas que casi nunca aparecen en el reporte de costos porque no tienen una línea propia.

La primera: viajes a media capacidad. Es el costo más caro del transporte porque no se ve. Un rabón de 52.80 m³ que sale con 18 m³ adentro cuesta lo mismo que uno lleno, pero el costo por pieza entregada se dispara. Y suele pasar por una razón banal: se contrató la unidad grande "por si acaso", o era la que estaba disponible.

La segunda: la unidad equivocada para el destino. Una unidad que llega y no puede descargar —por altura, por horario, por restricción de acceso— genera una entrega fallida y una reprogramación. Ese costo se contabiliza como "reentrega", nunca como "error de dimensionamiento".

El escalón correcto sí se puede calcular

Estas son las capacidades reales del catálogo, para que la decisión deje de ser intuitiva:

La regla práctica es sencilla: si estás haciendo dos o más vueltas con una unidad chica al mismo destino, el escalón siguiente te sale mejor. Y si tu caja grande sale sistemáticamente a media capacidad, estás pagando aire.

En la mayoría de las operaciones de consumo y retail el límite lo marca el volumen antes que el peso. Conviene medir en metros cúbicos, no en toneladas.

Renovar flota: el incentivo existe, pero no resuelve el dimensionamiento

El gobierno federal habilitó 2,000 millones de pesos en incentivos fiscales para la compra de autobuses, camiones y tractocamiones nuevos. Una unidad moderna consume menos y baja el mantenimiento correctivo, que en flotas envejecidas es uno de los gastos que más crece.

Es una buena medida. Pero conviene decirlo con claridad: renovar una flota mal dimensionada te deja con unidades nuevas saliendo a media capacidad. El ahorro por eficiencia de motor es real y es marginal comparado con el de dejar de mover aire.

Tres movimientos antes de tocar el presupuesto de combustible

Si te reconoces en el problema de la media capacidad, Carga ligera 3.5 t explica cuándo ese escalón es el correcto — y cuándo no lo es, que también lo decimos. Y si lo tuyo es consolidar varios orígenes antes del destino final, ahí entra Cross Docking.

El autotransporte mueve el 58% de la carga doméstica del país y aporta el 5.9% del PIB. Es una industria de márgenes delgados donde las decisiones de dimensionamiento pesan más que las de negociación.

Fuentes: Secretaría de Hacienda y Crédito Público (estímulo al diésel); INEGI (tarifas); Plan México (incentivos a renovación de flota); Revista TyT; T21; Expo Proveedores del Transporte y Logística 2026.